miércoles, 23 de diciembre de 2009

Difumino

Eres insurrecta como la luna, tesoro del Potosí,
Anhelo del conquistador, inicio de barbarie.
Te vuelves jibaro, achicas mi cráneo
Y lo conviertes en un pequeño trozo de pasado,
Transformas la historia en memoria, en recuerdo.

Es duro cuando se avanza por la ruta mirando el retrovisor
Y los sobresaltos del camino nos hacen perder el punto;
Nos hundimos en lo profundo del espejo
Resucitamos en un mundo lleno de brillo
Sin sombras, con matices dados por el desenfoque de los rostros resplandecientes.

Cuando restan solo cuarenta y tres segundos en el cronometro
Nos dan la partida, corremos sin saber cuál es la dirección
La brújula la hemos perdido, pero el rumbo nunca se nos escapo

Es lo eterno lo que nos hizo olvidar los pasajes sacros del deseo
Nuestra pasión mesiánica, nuestro sudor obrero
Nuestros rubores teatrales, nuestros tonos saturados de placer
Nuestros acordes al son de una melodía caótica.

Los focos de las calles cubren la Luna pero no la olvidamos
Las luces de una ciudad dormida en los lamentos sedientos de dinero
No son más que destellos de un juego bien jugado, por los jugadores mal paridos.

El punto de fuga fue el primer beso, luego devino en una difuminación del futuro
El primer abrazo aún no acaba, ese es eterno
La primera vez fue el pañuelo con éter que nos hizo dormir en los brazos de Venus
El último beso es tan solo un silencio en la melodía inconclusa del pianista siucida.

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